Strona główna Kultura i zwyczaje Febrero, el mes del amor: Los amantes de Teruel

    Febrero, el mes del amor: Los amantes de Teruel

    998
    0

    Seguramente has estado en España o incluso vives allí. Posiblemente hayas visitado las ciudades más importantes y románticas del país como Madrid, Barcelona o Sevilla. Sin embargo, hace dos años una pequeña ciudad ubicada en la Comunidad Autónoma de Aragón, llamada Teruel, fue declarada “ciudad del amor”.

    ¿Y por qué esta ciudad de tan sólo 35.500 habitantes tiene tal título? Pues gracias a Los Amantes de Teruel.

    Los Amantes de Teruel es una leyenda que data del año 1.200 y cuenta la historia de dos jóvenes llamados Isabel de Segura y Diego Martínez de Marcilla. Según esta historia, Isabel era la hija de un mercader muy rico y Diego un pobre muchacho. Un día se encontraron por accidente en el mercado y se enamoraron locamente.

    Tan enamorados estaban, que Diego le pidió a Isabel que fuera su esposa. Sin embargo, los padres de Isabel solo accederían a casar a su hija con un apuesto y rico chico, por lo que Diego le pidió a su amada que le esperase 5 años y él durante ese tiempo trabajaría duro y ganaría el dinero suficiente para que su padre aprobase la boda entre ellos. E Isabel le prometió que le esperaría esos 5 años…

    A punto de cumplirse 5 años y viendo que Diego no volvía ni daba señales de vida, Isabel decidió casarse con un rico pretendiente que le había presentado su padre.

    Justo el mismo día de su boda, apareció Diego cargado de dinero como le había prometido. Al enterarse de que Isabel se había casado con otro hombre, el dolor de su corazón no podía resistir y sintió un gran deseo de besarla por última vez. Así que entró sin que nadie le viese en el dormitorio donde dormían Isabel y su reciente esposo y tuvieron el siguiente (y famosísimo) diálogo):

    Diego: “Bésame, que me muero”.

    Isabel: “Quiera Dios que yo falte a mi marido; por la pasión de Jesucristo os suplico que busquéis a otra, que de mí no hagáis cuenta, pues si Dios no ha complacido, tampoco me complace a mí”.

    Diego: “Bésame, que me muero”.

    Isabel: “No quiero”.

    Entonces Diego no pudo soportar el dolor y cayó muerto en el suelo junto a la cama de Isabel.

    Entonces Isabel despertó a su marido y le contó lo ocurrido. El marido, que temía que le acusaran de haber asesinado a Diego, lo llevó con ayuda de Isabel a casa de su padre. Al ponerlo en la cama, Isabel se quedó mirando su cara y se dio cuenta de lo mucho que él la amaba y decidió darle un beso, un beso tan fuerte y con tanto amor, que murió encima de su amante.

    Al ver la escena, los familiares de Diego decidieron enterrarlos a los dos juntos y allí se quedaron, abrazados, para siempre.

     

    En España hay un dicho muy popular:

    Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él

    ¿Y tú, qué harías por amor?